domingo, 25 de junio de 2017

Serie LEGION



En el minuto 8 del video donde se comenta la serie LEGIÖN, una mención a "Das Unheimliche",


domingo, 19 de marzo de 2017

SENECA - CARTA 52


Carta LII La elección del maestro

 ¿Cuál es, oh Lucilio, esta fuerza que nos atrae en un sentido, cuando nosotros tendemos hacia otro y nos empuja hacia allí donde querríamos apartarnos? ¿Qué es esto que lucha contra nuestra alma, y no permite que nosotros queramos ninguna cosa una vez para siempre? Fluctuamos entre diversos propósitos; no queremos nada con voluntad libre, absoluta, perpetua.<< Es, dices, la estulticia que no se detiene ante nada, ni nada no le viene a gusto mucho tiempo>> Pero, ¿Cómo y cuándo nos desharemos? Ninguno, por sí mismo, tiene bastante para poder alzarse encima de ella; se necesita que alguien le alargue la mano, que alguien le levante. Dice Epicuro que algunos llegaron a la verdad sin ayuda de nadie, que ellos mismos se abrieron el camino. Es a estos a quienes rindo mis alabanzas, por haber tomado empuje por sí mismos, por haberse producido espontáneamente; pero otros necesitan una ayuda extraño, incapaces de caminar, si ninguno les precede, pero muy capaces de seguir. De éstos últimos dice que es Metrodor, espíritu noble, sin duda, pero de segundo orden. Nosotros no somos del primero, buen goce si somos aceptados en el segundo. No desprecies a este hombre que puede salvarse en beneficio de otro; ya es mucho quererse salvar. Además de estas dos clases de personas, encontrarás aún otra, no ciertamente despreciable, de hombres que pueden ser dirigidos e incluso compelidos al bien; necesitan éstos no solamente un guía, sino ayuda, y hasta diré coacción. Este es el tercer matiz. Si quieres también un ejemplo, Epicuro dice Hermarc era uno. Epicuro felicita al primero, pero admira más al segundo, porque aunque ambos lleguen al mismo fin, merecen mejor alabanza de haber hecho lo mismo con un carácter más difícil. Imagínate que se levantan dos edificios, desiguales en los fundamentos, pero iguales en altura y magnificencia; que el uno, establecido en fundamentos sólidos, ha subido rápidamente, pero el otro tiene los fundamentos costosamente construidos en tierra esponjosa y humedecida y gran trabajo costó antes que se llegara a roca firme. Quien contemple la obra hecha en el uno y en el otro, verá que el segundo oculta lo más grande y difícil. Hay caracteres fáciles y prontos; otros han de ser trabajados a mano, como suele decirse, y dan mucho trabajo a apoyarse en los fundamentos. Yo tendré por más feliz a aquél que no ha tenido que luchar con el temperamento, pero a merecido más de sí mismo quien ha vencido el desorden de su naturaleza, y más que encaminarse, se ha arrastrado hacia la sabiduría. Sepas que es este temperamento duro y laborioso el que nos ha sido dado a nosotros: caminamos entre medio de obstáculos. Nos hace falta, pues, luchar y reclamar el auxilio de alguien. ¿Qué reclamaré?, dices. Uno u otro. Pero vuelve siempre a los primitivos, siempre dispuestos, pues no solo los que son, sino también los que fueron pueden ayudarnos. Y entre los que son, escogemos no a aquellos que atropellan con gran rapidez las palaras, y utilizan lugares comunes y se hacen alrededor de sus rollos de gente atontada. (<>: eran parlanchines ambulantes, prestidigitadores o vendedores a los cuales Séneca compara con los filósofos que buscaban los aplausos o dinero), sino aquellos que enseñan con el ejemplo, que después de decir que es lo que hay que hacer, lo demuestran haciéndolo, que enseñan evitar lo que evitar y no son nunca sorprendidos en las cosas que dieron por vedadas. Escoge tal auxiliar que te despierte más admiración cuando le veas que cuando lo oigas. No por eso te prohibiré escuchar a aquellos que acostumbran a admitir a la turba en sus discursos, siempre que su propósito de hablar a la multitud sea para llegar a ser mejores y hacer llegar a los otros, y que no obran así por ambición. Pues, ¿qué es más vergonzoso para la filosofía que captar aclamaciones? ¿Tal vez el enfermo alaba al médico que le corta las carnes? Callad, tened reverencia y disponeros a ser curados, aunque hagáis aclamaciones, no haré más caso que si, tocando lo vivo de de vuestros vicios, gemíais. ¿Queréis dar muestra de cómo estáis atentos y golpeados por las cosas grandes? Sea. ¿Cómo no permitir que juzguéis y emitáis sufragio de lo que es mejor? En la escuela de Pitágoras , los discípulos habían de callar cinco años; ¿es que puedes creer que después se les daba el derecho a hablar y alabar juntamente? Qué grande es la locura de aquél que sale sonriente del auditorio de ignorantes que le han aplaudido? ¿Porqué te alegras de ser alabado de estos hombres a los que tú no puedes alabar? Fabian disertaba en público, pero era escuchado en silencio, y se tanto en tanto estallaban las aclamaciones y los elogios, eran provocados por la grandeza de las ideas, no por el sonido del discurso, pronunciado con voz inofensiva y acomodada. Ha de haber alguna diferencia entre las aclamaciones en el teatro y las de la escuela, pues no falta de haber alabanzas indiscretas. Si bien se observa, todas las cosas tienen sus indicios, e incluso de los actos más pequeños puede sacarse argumento para conocer las costumbres: el impúdico es traicionado por los andares, por el movimiento de la mano, a veces por una sola respuesta, por la manera de tocarse la cabeza con un dedo (gesto que era tenido como señal de afeminamiento o de vicio- Plutarco Moralia, 89; Ammianus, 17,11; Juvenal IX, 133) por la mirada espantada; la risa delata al malvado, el rostro y el comportamiento denuncia al loco. Estos defectos son puestos en evidencia por sus síntomas: sabrás como es cada uno, si miras como alaba y como es alabado. Por aquí y por allá, ciertos filósofos son aplaudidos por los oyentes y la turba de los admiradores está admirada de ellos; si bien lo, entiendes, no es que los alaben, sino que los aclaman. Hay que dejar estos clamores aquellas profesiones que se proponen gustar a la turba; la filosofía ha de ser adorada. A los jóvenes se les ha de permitir alguna vez seguir los impulsos del corazón, pero solo cuando obren por impulso y no sean capaces de imponer el silencio: tal alabanza es como un animar por el auditorio y obra como un estimulante en los adolescentes. Conmuévanse por las ideas, no por las palabras sonoras, de lo contrario la elocuencia les será nociva, pues no les despertará el deseo de la verdad, sino la de ella misma. Por ahora suspenderé esta cuestión, pues haría falta un desarrollo más apropiado y más extenso para tratar de cómo se ha de hablar al pueblo, que es lo que se ha de permitir ante él, y que ha de permitir el pueblo ante el mismo. Que la filosofía ha sufrido daño después de que ha sido sometida a la plebe, no hay ninguna duda; pero puede bien mostrarse dentro de su santuario, a condición de ser servida, no por un mercader, sino por un sacerdote.

sábado, 10 de diciembre de 2016

LLUVIA FREUDIANA


(texto publicado en Esonoesunarevista.com.ar)
                                            Resultado de imagen para LLUVIA FREUD
Casi como si supiera que más de cien años después una revista digital le iba a dedicar un número a la lluvia, Freud le envía una carta a su mujer para describir unas de esas tormentas que no se olvidan con facilidad. Aquí pues se lo agradecemos y la compartimos:

1894, Viena
Amada mía:
Ayer, por la tarde, hizo un calor insoportable. Por la mañana, me he despertado a las seis, he visto que ya entraba luz en la habitación; he pensado para mí que este raro acontecimiento de despertarse tan temprano debería aprovecharse para algo útil; he llamado a la puerta de Marie, pidiéndole que me preparara el baño, y después me he acostado de nuevo. Media hora más tarde volví a despertarme; hallé la habitación tan oscura, que ni siquiera pude mirar la hora; deseché la idea de que quizá me hubiera quedado ciego; me precipité a la ventana y vi un retazo de ennegrecido firmamento. Minutos después se oía el resonar del trueno. A poco, la calle estaba completamente blanca; los caballos se desbocaban, y grandes granizos, de fantástico tamaño, comenzaron a arremeter contra las ventanas. Fui corriendo a la parte posterior de la casa y encontré la ventana del despacho ya rota en tres lugares, con mi mesa de escribir cubierta de agua y, como es l´´ogico, las contraventanas abiertas de par en par. La terraza tenía un aspecto que caso pudiéramos denominar grandioso. Las puertas se habían abierto también, impulsadas por el vendaval, y había entrado el granizo, llegando hasta el aparador. La tormenta duró media hora. Los estragos que ha producido en la ciudad son espantosos. En una de las fachadas de casi toda la calle (la de enfrente, en Berggasse) la mayoría de los cristales está roto, especialmente en los pisos superiores. Hay casas enteras en las que no ha quedado ni un solo cristal sano, como si los niños se hubieran dedicado a apedrearlos.. En las esquinas y en las ventanas que no habían sido protegidas con molduras, el resultado resulta formidable. Una mujer que vino a la consulta esta mañana tenía razón al afirmar que las ventanas parecían arcos circenses después de haber saltado los perros a través de ellos. En otras calles se ven menos destrozos. Los que más han salido perdiendo son los árboles. En nuestro jardín hay más hojas en el suelo que en las ramas, y el pobre árbol se ha quedado desnudo y zurrado. Parece que le han flagelado con látigos y que los gusanos se han devorado luego lo que quedaba. Todo lo que se pareciera a un jardín debe de estar ahora en un estado lamentable. Me han dicho que el arreglo de las ventanas –en nuestro caso, solo una- corre de cuenta del casero. Estoy deseando también saber si hubo tormenta donde tú estás, pues hubiera sido horroroso. Espero que no y que se haya limitado a descargar sobre esta ciudad.
No tengo más noticias que darte. Ayer te escribí por la tarde, y hoy espero hacerlo otra vez. Hablando de negocios, hoy hubiera sido más provechoso ser cristalero que médico.
Afectuosos saludos. Tuyo
Sigmund


                                                                       Lionel F. Klimkiewicz

martes, 5 de enero de 2016

JAZZ: EL OMBLIGO DE UN SUEÑO

                                                  
El Ombligo de un Sueño  es el trabajo conjunto del contrabajista GABRIEL DOMENICUCCI y el piansita ERNESTO AMSTEIN (aquí en Rhodes y Wurlitzer). De los siete episodios que lo conforman, cinco son fruto de la pluma de Domenicucci mientras que los dos restantes revelan, por su disímil origen, el amplio campo de exploración que fue la semilla de este disco. El Disco se sustenta en las sólidas composiciones del contrabajista y en el impulso rítmico del diálogo improvisatorio. Fue grabado en el Estudio "Mínimo", en Buenos Aires, en Noviembre de 2014 y mezclado en el Estudio "Chufitlandia" por Alejandro Spinelli.
El "Ombligo de un sueño" , que fue seleccionado como disco del mes durante Junio de 2015 por el prestigioso Club del disco, según sus autores e intérpretes se basa en melodías atravesadas por la magia de los sueños, buscando un desarrollo onírico de la idea musical que recorre la obra, casi al modo del “dogma” cinematográfico. Para disfrutar con la vista y los oídos…




viernes, 4 de septiembre de 2015

NUEVA TRADUCCIÓN: "MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DE PLACER"


La editorial Mármol Izquierdo nos presenta el tercer libro de la serie Territorios referidos al trabajo de traducción de los manuscritos de Freud. Luego de “El Yo y el Ello” y “Das Unheimliche”, es el turno ahora de “Màs allà del principio de placer”, tal vez el texto más importante dentro de la historia del psicoanálisis. El trabajo de revisión, presentación, articulación, comparación de textos y comentarios de Juan Carlos Cosentino nos brinda una edición de casi 900 páginas en donde nos encontramos en forma directa con la letra de Freud, su modo de trabajo, la construcción de su teoría, pero también sus vacilaciones, sus especulaciones y fundamentalmente su estilo. El mismo Cosentino nos cuenta en la presentación: “Abordamos nuevamente la construcción que realiza Freud de Jenseists des Lustprinzips. En esta oportunidad partimos de los manuscritos conservados, es decir, de las dos versiones alternativas y los comparamos con los textos finalmente publicados.
La difícil travesía por el texto manuscrito consistió, primero, en examinar el texto en alemán de la segunda versión escrita a máquina cotejándolo con el escrito publicado y, posteriormente, en establecer el texto en alemán de la versión manuscrita con tipografía “gótica” comparándolo con la versión a máquina.
Acto seguido, siguiendo la nueva traducción que habíamos realizado en 2003 del texto publicado de Jenseits, Susana Goldmann preparó la traducción al castellano de ambas manuscritos. Por mi parte, intervine en su revisión, articulaciones, comentarios, en la comparación entre las tres versiones con sus reediciones y en las notas introductorias.
Al recorrer sus múltiples versiones -los dos documentos del manuscrito, un texto publicado y tres reeditados- se descubren las dificultades que enfrenta para sostener un punto de inflexión en su teoría que suele situarse en torno a un texto y a una fecha: “Más allá del principio de placer, el giro de 1920”. Lo que me permitió revisar los ejes de cada capítulo en el Anexo de esta publicación.
La primera versión escrita a mano consta de 34 páginas y sólo tiene seis capítulos señalados con números romanos. Aún no existe el nuevo capítulo VI de la versión impresa que añadirá con el documento mecanografiado. Razón por la cual, sin el eje del ensayo, el manuscrito escrito a mano no puede considerarse un “borrador”. Es, más bien, una versión alternativa que luego le resultó insuficiente.
La segunda está encuadernada en rústica, tiene tapas duras y lleva el apellido del autor y el título inscripto en el lomo en letras doradas. Se trata del manuscrito que le regalara a Max Eitingon quien lo había hecho encuadernar. Se compone, en su mayor parte, de hojas escritas a máquina que presentan múltiples correcciones. La principal diferencia consiste en la composición de un nuevo capítulo de 27 páginas escritas a mano (el capítulo VI de la versión impresa) que es constitutivo para la estructura del ensayo y acarrea importantes modificaciones en el antiguo capítulo VI, transformado en VII.
De la primera versión el último dato que se tiene es de fines de septiembre de 1919. Luego, durante un tiempo, no se habla más de la suerte del manuscrito. Recién el 25 de mayo de 1920 -a principios de ese año habían fallecido su hija Sophie inesperadamente y su amigo Anton von Freund- Freud mencionó que estaba trabajando de nuevo en la obra. Parece tratarse de la segunda versión. Y el 18 de julio anunció que el Más allá estaba terminado.
Las dos versiones preparatorias deben ser leídas como documentación de un proceso de reflexión en curso cuyas modificaciones prosiguen durante la corrección de las pruebas de galera y no se detienen, ni siquiera, con la primera publicación en 1920: continúan en las reediciones de 1921, 1923 y 1925.”

Una edición fundamental e insoslayable para quien pretenda estudiar con seriedad la obra de Freud y sus formulaciones en estado naciente, en donde nos encontramos con la marca de pensamientos urgidos por lo real del psicoanálisis. La edición crítica bilingüe que nos presenta Juan Carlos Cosentino es una joya que nos transmite que la  obra de Freud está más viva que nunca.


                                                                                                                   Lionel F. Klimkiewicz