Psicoanálisis, escritos, lecturas... Borges, Lacan, Freud... literatura, arte, libros...
domingo, 14 de julio de 2013
SOUNDS FOR THE CITY
Durante un periplo en Estocolmo, el músico colombiano Sergio Castrillón (violoncellista y compositor)
emprendió la búsqueda de lugares no convencionales para convertirlos en dignos escenarios de música actual.
Es así, como en el verano de 2012 se encontró con la directora de cine sueca Stina Lundkvist y juntos realizaron
el documental llamado Sounds for the city (Otro sonido para la ciudad).
Dicho documental muestra un panorama que abarca desde una problemática en la escucha de
la música contemporánea académica hasta el encuentro con músicos locales.
Finalmente el documental nos enseña como la calle y otros lugares diferentes a los normalmente usados para
conciertos se convierten en escenarios perfectos donde convergen varios estilos musicales y personalidades.
Este documental fue estrenado el pasado 10 de Julio en House of Radon, Estocolmo, Suecia.
Y fue seleccionado dentro del marco del Cinemaissi - festival latinoamericano de cine de Helsinki, Finlandia,
el cual se realizará en el mes de Octubre de 201
El documental esta disponible en
http://vimeo.com/stinalu/soundsforthecity
Disfrútenlo!
sábado, 29 de junio de 2013
TRANSMISIÓN Y REALIDAD
Uno de los primeros acercamientos que tuve a
la enseñanza de Lacan, incluso antes de comenzar a formarme como analista, fue
a partir de la lectura del Seminario 3 titulado “Las Psicosis”.
En ese Seminario hay una frase de
Lacan que dice lo siguiente: “Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los
ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana”.[1]
Esta frase de Lacan me impactó. Por un
lado me pareció una frase fuerte, contundente, y paradójicamente por otro lado
me parecía que lo que decía esa frase abarcaba más de lo que yo estaba
entendiendo, que algo se me escapaba.
Me surgieron por supuesto varias
preguntas ¿Por qué Lacan se interesaba en decir eso en sus primeros años de
enseñaza? ¿Acaso ser psicoanalista es sencillamente eso? ¿Qué es entonces la
realidad?
Fue así que pasé de los Seminarios a
los Escritos, es decir que pasé de leer lo que se escribió de lo que dijo, a
leer lo que él escribió. En el texto “De una cuestión preliminar...” para mi
sorpresa me encontré con algo que llamó Esquema Rho, en el cual ubica a la
realidad, es decir, me encontré con letras (que no tienen realidad) y con un
conjunto de frases referidas a ellas bastante oscuras.
Me pregunté por qué Lacan transmitía
esto de esta manera, y entendí que algo me faltaba para comprender. Tal vez
porque él hablaba de algo de lo que ya habían hablado. Volví a los textos de
Freud y cierto recorrido me hizo llegar a uno de sus primeros textos en donde
explica, en uno de sus puntos, qué es la realidad. Ese texto es el “Proyecto de
una psicología para neurólogos”. Nueva paradoja, este primer texto en el que
Freud explica qué es la realidad, es un texto que no quiso publicar. Estaba
entonces leyendo un texto que alguien escribió para que nadie lea. Letras que
Freud quiso excluir de la realidad del psicoanálisis.
Ahora me pregunto ¿Sería disparatado
pensar que existe una relación entre el concepto de realidad y el de
transmisión?
Veamos cómo se construye, según Freud
en este texto, la realidad.
Partiendo de la experiencia de
satisfacción, Freud dice que si coincide la investidura deseo de la imagen
recuerdo con la percepción de ella, la descarga es exitosa puesto que el
sistema percepción brinda un signo de realidad objetiva. Tendríamos una
identidad de percepción.
En cambio, si no coincide la
investidura deseo de la imagen recuerdo con la percepción, el complejo
perceptivo se descompone en una parte constante, idéntica a sí misma, y otra
variable. Es el lenguaje quien calificará a la parte constante como “cosa del
mundo” y la variable como su atributo o predicado.
Hay una desemejanza, una discordancia
entre la investidura de una huella y la investidura percepción y esto
proporciona el envión para el trabajo del pensar.
Dice Freud “La lucha entre las
facilitaciones fijas y las catexias fluctuantes caracteriza el proceso
secundario del pensamiento reproductivo en contraste con la serie primaria de
asociaciones”[2]. La
discordancia produce el despertar de un estado de interés (ya que el objeto
está perdido y se busca reencontrarlo) que promueve un proceso cogitativo que
intenta establecer un estado de identidad.
Continúa diciendo Freud: “Si luego de
concluido el acto de pensar, el signo de realidad se suma a la percepción, se
habrá obtenido un juicio de realidad, la creencia, alcanzándose así las metas
de todo el trabajo”[3].
En el seminario 7 dice Lacan que “El
principio de placer recae sobre la percepción pero lo que constituye el proceso
primario son los pensamientos. Por su parte el principio de realidad es
gobernado por la identidad de pensamiento pero los pensamientos están del lado
del principio del placer, son inconscientes”[4].*
Esto quiere decir que los procesos de
pensamiento funcionan a nivel del Principio del Placer, esto es, entre cuero y
carne, es decir, entre percepción y conciencia. Procesos de pensamientos que
reglan por el Principio del Placer las cargas de las representaciones y la
estructura en la que se organiza el inconsciente.
Agrega Lacan, en su lectura del “Proyecto...”
que las vorstellungen gravitan, se intercambian, se modulan según las leyes más
fundamentales del funcionamiento de la cadena significante. Significante que se
rige por una lógica estricta: es indivisible, funciona por oposición (es lo que
los otros no son) y que por si mismo no dice nada
Si la negatividad del lenguaje anula
al objeto, si el lenguaje mata a la cosa, esto quiere decir que no hay
referente. Das Ding está perdido. Es por eso que el significante se une con el
significado sólo mediante un casamiento bastardo.
Por
un lado tenemos entonces que el inconsciente, tal como lo descubre Lacan en la
experiencia analítica, está estructurado como un lenguaje.
Por
otro lado, que el sujeto, efecto de esa estructura, queda dividido por la
acción del significante, sujetado entonces a otra escena que desconoce: la
realidad de su inconsciente.
La
realidad entonces es realidad psíquica, ficción creada por las huellas, las
marcas primeras.
Realidad
que está marcada de entrada, dice Lacan, por el anonadamiento simbólico.
En
resumen, esa desemejanza de la que hablamos, lleva en si misma el germen de la
pérdida inaugural abriendo así el camino del deseo.
Ahora bien, retomando nuestro tema,
¿Qué se transmite en psicoanálisis? ¿Cuándo hay transmisión?
Creo que sólo podemos dar cuenta que
hubo transmisión por sus efectos, y esto es apres-coup. ¿Qué quiere decir esto?
La transmisión, como acción y como
efecto, debe apuntar a eso que hace que la realidad humana sea disparatada, tal
como la nombra Lacan, es decir, a eso que la sostiene, que la arma. Realidad
armada por letras, que son el soporte material del significante, tal como nos
muestra Lacan en su Esquema R.
¿Por qué debería apuntar a eso?
Para producir la máxima desemejanza posible
entre la huella y el signo de realidad, ya que esta es la única manera que el
deseo se vehiculice, poniendo en descubierto la falta que lo inaugura. Ese es
su efecto
Podemos
decir también que la transmisión, que tiene la misma raíz etimológica que
entrometerse, como acción se entromete en esa relación entre la huella y el
signo de realidad.
Ahora bien, podemos realizar un
contrapunto entre la transmisión y la educación, y decir que la transmisión es
posible pero la educación es imposible, como decía Freud. Educar es demandarle
al sujeto que debe adaptarse a la realidad que él A le ofrece, es decir
petrificarlo, unificando el significado y el significante para que nada
equivoque (y las cosas marchen como quiere el Amo). Ilusión de comunicación,
malentendido irremediable.
Podemos
pensar, siguiendo a Lacan en el Seminario 3, que una transmisión debe permitir
al sujeto permanecer en una posición problemática que siempre deje la puerta
abierta a una progresiva rectificación. Ya que, como dice Borges en “Las ruinas
Circulares” , nada se puede esperar de aquellos que aceptan con pasividad la
doctrina pero sí de aquellos que arriesgan a veces, una contradicción
razonable.
Es claro asimismo, que no todo es
transmisible, ya que las letras, los matemas, necesitan de las palabras para
transmitirse y siempre faltará alguna. Es decir que un discurso por el que se
lleve adelante una transmisión llevará consigo lo que no es posible de
transmitir.
El sujeto que
recibe lo transmitido luego de dar cuenta de los efectos de esa transmisión produce algo novedoso
en su realidad.
¿Qué nos quiere
transmitir entonces Lacan con esta frase del Seminario 3 a la que me referí en
un principio?
Tal
vez que solo un sujeto podrá dar cuenta
del disparate que es su propia realidad ( “no toda es vigilia la de los ojos
abiertos”dice Macedonio), es decir, desadaptarse a la realidad en la que estuvo
viviendo desde que está inmerso en un discurso, mediante un análisis, para
producir nuevos lazos que partan de su propio deseo.
Es
en el dispositivo analítico donde se crean las condiciones de la transmisión.
Pero
esto lleva tiempo. “No hay que comprender demasiado rápido” decía Lacan. Dar cuenta de ese
disparate de la realidad es comprenderlo, y eso lleva un tiempo, el tiempo de
comprender, que es sujeto por sujeto. No hablo del historicismo, sino del
tiempo como efecto de la estructura.
Lionel F. Klimkiewicz
Bibliografía
Freud, S., “Proyecto de una psicología para neurólogos”
Obras completas, Tomo I, Buenos Aires, Biblioteca Nueva, 1981.
Lacan, J., El Seminario, Libro II,”El Yo en la teoría de
Freud y en la técnica psicoanalítica” , Buenos Aires, Paidos, 1983
Lacan, J., El Seminario, Libro III, “Las psicosis”,
Buenos Aires, Paidos, 1984.
Lacan, J., El Seminario, Libro VII, “La ética del
psicoanálisis”, Buenos Aires, Paidos, 1988.
Lacan, J., El Seminario, Libro IX, “La identificación”,
inédito.
Lacan, J., “Una cuestión preliminar a todo tratamiento
posible de las psicosis” en Escritos II, Buenos Aires, Siglo XXI, 1987.
Rabinovich, Diana., “Sexualidad y significante”, Buenos
Aires, Manantial,1986.
Piciana, H., “El saber referencial:
un obstáculo a la formación del analista”, Buenos Aires, Conversación
Analítica, 2003.
Piciana, H., “El dispositivo analítico”, Conferencia
dictada en el servicio de Asistencia Primaria 2 del Hospital Interdisciplinario
Psicoasistencial J. T. Borda, octubre de 2004.
Borges, J. L.,
“Las ruinas circulares”, El Aleph., Obras Completas, Buenos
Aires, Emecé Editores, 1996.
Corominas, J., “Breve
diccionario etimológico de la lengua castellana”, Madrid, Gredos, 1996.
[1] Lacan,J., El Seminario, Libro III, Las psicosis, Buenos Aires, Piados,
1984.
[2] Freud, S.,”Proyecto de una psicología para neurólogos” Obras
Completas, Tomo I, Biblioteca Nueva, 1981.
[3] Freud, S., ibid.
[4] Lacan, J., El Seminario, Libro VII, La ética del psicoanálisis, Buenos
Aires, Paidós, 1988.
* Esto es retomado por Lacan en su
seminario IX cuando dice “El mundo, pues, ese mundo cuya función de realidad
está ligada a la función perceptiva, es, no obstante, aquella en torno de lo
cual no progresamos en nuestro saber sino por la vía de la identidad de
pensamiento. Esto no es para nosotros una paradoja, lo que sí es paradójico es
leer en el texto de Freud que lo que busca el inconsciente, lo que quiere, lo
que constituye la raíz de su funcionamiento, de su puesta en juego, es la
identidad de percepción, es decir que esto no tendría literalmente ningún
sentido si aquello de lo que se trata no fuera más que esto: que la relación
del inconsciente con lo que busca en su modo propio de retorno es justamente
eso que una vez percibido es lo idénticamente idéntico, si se puede decir, lo
percibido de esa vez, esa sortija que paso al dedo con la marca de esa vez, y
es esto justamente lo que faltará siempre: es que en toda especie de otra
reaparición de lo que responde al significante original, en el punto donde está
la marca que el sujeto ha recibido de lo que sea que esté en el origen de la
Urverdrangt, faltará siempre a lo fuera que venga a representarla, esa marca
que es la marca única del surgimiento original de un significante original que
se presentó una vez en el momento en que el punto, el algo de la Urverdrangt en
cuestión, pasó a la existencia inconsciente, a la insistencia en este orden
interno que es el inconsciente, entre, por una parte lo que recibe del mundo
exterior donde tiene cosas para ligar, por el hecho de que al ligarlas bajo una forma significante, no puede
recibirlas sino en su diferencia, y es por esto que no puede de ninguna
satisfacerse por esta búsqueda de la identidad de percepción si es esto mismo
lo que lo especifica como inconsciente”.
domingo, 16 de junio de 2013
LUNA DE CARNAVAL (CUENTO)
Era de noche y la quietud de las calles del pueblo
contrastaba con el ánimo de Isabela. Faltaban apenas dos días para el baile de
carnaval y por su cabeza pasaban pensamientos que no la dejaban en paz. Había
esperado con ansias esas vacaciones de verano en la casa de sus abuelos desde
el año anterior, cuando conoció a ese joven que le hizo sentir por primera vez
el amor. Pero ahora, a poco de volver a tenerlo frente suyo estaba desesperada,
angustiada. Sabía que él había venido ese fin de semana especialmente para los
bailes. Ya se lo había cruzado esa mañana por la calle y habían cambiado unas
pocas palabras.
Pero ahora no sabía qué hacer. Había pasado todo el
día pensando cómo iba a ser su disfraz y
nada la convencía. Quería poder encontrar el modo de sentirse lo suficientemente
especial, para que él se fijara nuevamente en ella, pero todo atuendo que se
probaba la hacía sentir ridícula, incapaz de provocarle el menor sentimiento a
alguien.
Así se sentía cuando salió al jardín donde estaban sus
abuelos, disfrutando del brillo de la luna -algo que para Isabela en esos
momentos era imposible de hacer.
-¿Qué pasa mi chiquita que tiene esa cara?-Preguntó
con sorpresa la abuela, y agregó-: Siéntese con nosotros y cuente nomás, que
cuando la luna brilla así todos los problemas se aclaran…
-¡¿Qué me va a pasar?! En dos días es el baile y yo no
encuentro de qué disfrazarme! Todo me queda mal, todo me queda horrible…
-Ponete el disfraz que te trajiste, ¿Acaso no lo
compraste especialmente?-preguntó el abuelo.
-¡Ni loca me lo pongo! Ya me enteré que Manuela tiene
uno igual.¡ Lo que me falta! ¡Llegar y encontrarme con otra que se puso lo
mismo que yo! Después de eso, el suicidio…
-Lo peor no sería eso, sino que te disfraces de vos
misma y nadie te reconozca…
-¡No estoy para chistes abuelo! Lo mejor que puedo
hacer es no ir. ¿Para qué? ¿Para pasarla mal? Total esos bailes son siempre
iguales…Mejor hago como ustedes y me quedo aquí mirando la luna…
-La luna solo se puede disfrutar si uno está
tranquila, mi cielito-le dijo con dulzura la abuela- porque es como un espejo
que siempre te va a devolver el reflejo de tu alma. Además…¿Te vas a perder el
baile? ¡Si siempre la pasás bien! Mirá…¿Por qué mejor ahora no vas a dormir?
-Tenés razón abuela, es lo mejor que puedo hacer…
Y tal vez fue esa misma luna que sus abuelos habían
aprendido a disfrutar con el correr de la vida la que le envió un sueño de esos
que no se olvidan fácilmente. En él, Isabela se encontraba caminando una noche
por una de las calles del pueblo, sola. De pronto, en una antigua casa aparecía
una persona vestida de blanco que ella no conocía, y que la invitaba a
acercarse. En la puerta había un cartel que decía “Carnaval de Pandora”. Al
momento siguiente se encontraba dentro de un salón enorme, interminable,
decorado con colores distintos, contrastantes. A su alrededor aparecían muchas
personas, bailando una música muy alegre. Comenzaba entonces a caminar por el
salón y notaba que todos estaban disfrazados de una manera muy extraña. Algo de
esos disfraces le resultaba familiar, pero los miraba y sentía que no podía
llegar a captar de qué se trataba. Decidía entonces comenzar a preguntar y
acercándose a alguien que estaba bailando le preguntó “vos quién sos?”, la persona la miró con
sorpresa y le respondió, casi a los gritos en medio de la música, “soy la
alegría”, “y yo la amargura” agregó la que bailaba a su lado. Sorprendida, se
iba acercando a otros que le iban diciendo “yo soy la envidia”, “yo soy el amor
mi querida”, “yo soy el odio”, “y yo la tristeza”; así fue que se fueron
presentando la belleza, la ignorancia, la valentía, el temor, la angustia, la
felicidad y muchos otros más, mientras Isabela los miraba casi con perplejidad.
Hasta que al fin, alguien que dijo ser “la duda” le preguntó a ella “y vos
quién sos?”; en ese preciso momento Isabela por primera vez se mira y nota que
está vestida con la misma ropa que la mañana de ese día llevaba puesta al
encontrarse con el joven que había robado su corazón. Entonces, titubeando,
sintiendo que no sabía qué responder, logra decir “soy…¿yo misma?”. Todos
hicieron un instante de silencio, la miraron, hasta que uno de ellos, el que
antes se había presentado diciendo “soy la verdad”, exclamó: “¡¡¡Entonces
nosotros somos vos!!! ¡¡¡Esto es carnaval!!!”, y todos estallaron en una risa y
se pusieron a bailar.
Y como de los sueños nadie puede hacerse el
desentendido, Isabela despertó esa mañana con la sensación de que algo había
pasado. Se levantó y se dirigió al parque donde ya estaban sus abuelos tomando
mate. Era temprano, y el aire fresco de la mañana, el sol y unos pastelitos
caseros la terminaron de despabilar.
Luego de saludarlos les dijo:
-Cualquiera diría que pasaron aquí toda la noche…
-Siempre que podemos, en verano, nos levantamos a ver
el amanecer-dijo la abuela acercándole un mate- El aire fresco de la mañana
siempre trae algo agradable…como si todo naciera por primera vez…y a los viejos
eso nos gusta mucho…
-Dormiste bien Isa?- Le preguntó el abuelo.
-Si…-respondió, y luego de un momento de silencio,
dirigió una mirada cómplice a su abuela y agregó:-ya lo decidí y voy a
necesitar tu ayuda. Para el baile me voy a vestir toda de blanco. Voy a ser la
Luna. La que refleje el alma de los que me miren ¡Ja! ¿Qué les parece?
-Qué buena idea!-dijo la abuela con una sonrisa-Es
así, la luna, este sol tan lindo, las flores, los pájaros, son la única
realidad verdadera, lo demás es un juego que hay que aprender a jugar…como el
carnaval, mi chiquita, como el carnaval…
FIN
Lionel F. Klimkiewicz
sábado, 4 de mayo de 2013
HUXLEY:ADONIS Y EL ALFABETO
La palabra dinastía que utiliza J.L.Borges en
un texto de su juventud para hablar sobre ellos está muy bien elegida. Los
Huxley son una dinastía de intelectuales brillantes. Thomas, el abuelo, famoso
científico divulgador de las ideas de Darwin; Leonard, el padre, escritor, que
tuvo varios hijos, entre ellos Julián, biólogo fundador de la UNESCO, Andrew,
premio Nobel de medicina y Aldous, escritor, poeta, guionista, ensayista.
En esa reseña que data del año 1927, Borges, al escribir
sobre este entramado familiar tan culturalmente fructífero, incluye una frase
de un libro de Julián que dice: “la continua
corriente vital llamada género humano está rota en pedacitos aislados llamados
individuos. Esto sucede con todos los animales superiores, pero no es
necesario: es un expediente. La materia viva tiene que desplegar dos
actividades: una que se refiere a su inmediato comercio con el mundo exterior;
otra a su futura perpetuación. El individuo es un artificio para que una
porción de materia viva pueda desempeñarse y proceder en un medio ambiente
determinado. Después de un tiempo lo desechan y muere. Contiene, sin embargo,
una reserva de sustancia inmortal, que transmite a las generaciones futuras.”
La escribió Julián, pero podemos imaginar que la tomó luego Aldous en su libro Adonis
y el alfabeto -obra que contiene varios ensayos reunidos por el autor-
ya que entre ellos se encuentra uno titulado “Hiperión a un sátiro”, en donde realiza una sutil semblanza de la
historia del hombre a partir de lo que el hablante-ser hizo con sus desechos.
Para el autor, lo que ha cambiado en el curso de la historia no es la
repugnancia a la suciedad sino la moraleja que se deduce de ella. Por ese carril desfilan entonces el efecto de
los malos olores, la suciedad, los piojos y los excrementos, pero también la
diferencia en la calidad de la ropa, el
uso de jabones, la invención de las alcantarillas y los signos de manchas de grasa. Pero más allá
de las moralejas, a veces risueñas y muchas otras veces profundas, lo que Aldous Huxley deja en claro es de qué
manera la suciedad y la intocabilidad que ella crea ponen de manifiesto
diferentes modos de distinción de clases y personas. Lugares que, todavía al
día de hoy no cuentan con agua potable o sistemas cloacales, diferencian una
geografía social, al igual que las diferentes calidades de ropas y telas que
usamos para vestirnos, o la limpieza de los lugares donde las adquirimos. No
quedan al margen las referencias a situaciones de sometimiento, negocio o
interés personal que llevan a diferentes personas a vivir pendientes de los
desperdicios ajenos, aunque estos tengan forma de excrementos, dinero u
objetos. Qué es lo que hace una cultura, una clase social o un sujeto con sus
desperdicios, es la pregunta que arma el
texto. Las ideas que desprende de él son brillantes e invita a la reflexión
respecto del lugar y la función del desecho en sus diferentes formas y
simbolizaciones. La primera imagen que muestra el escrito habla por sí sola:
caminando junto a Thomas Mann por una playa, se encuentran con miles de
preservativos usados que el mar había devuelto a la costa luego de ser
arrojados allí por las cloacas de la ciudad de Los Angeles: restos, diría Julián, transformados tal vez en signos de la
resistencia del ser humano a convertirse él mismo en desecho de la vida.
Con un gran despliegue de inteligencia, Aldous Huxley muestra
en cada en sayo de su libro un modo de encontrar vínculos entre elementos muy
diversos que le revelan al lector novedosas relaciones entre cosas que suelen
quedar ocultas bajo el velo de lo cotidiano.
Lionel F.
Klimkiewicz
jueves, 21 de marzo de 2013
LA ESTÉTICA DE SCHLEIERMACHER
Uno de los tantos datos curiosos que contiene el texto Das Unheimliche de Sigmund Freud, es
aquel donde el inventor del psicoanálisis escribe el nombre de Schleiermacher
en lugar del de Schelling al parafrasear su definición de Lo Siniestro.
Confusión, equivocación, acto fallido… quién sabe? Por lo pronto ese hecho nos
da una buena excusa para acercarnos a la obra de este no tan conocido
protagonista del texto de Freud.
Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher nació en 1768 en Silesia
(la actual Polonia), fue teólogo, filósofo, traductor y es considerado el padre
de la hermenéutica. Impartió lecciones de estética de las cuales se publicaron,
luego de su fallecimiento, las notas que utilizaba y que corresponden a los
cursos dictados entre 1819 y 1825 en la Universidad de Berlín. En estas notas, que llegan a nuestros días en
forma de libro, encontramos ideas realmente interesantes sobre teoría del arte.
De esta obra -en la cual parte aclarando que el objeto
principal de su investigación es el significado ético del impulso artístico, entendiendo
a la estética como una teoría de la sensación contrapuesta a la Lógica- me
interesa compartir dos ideas. La primera consiste en plantear que la actividad
artística se basa en tres momentos diferentes: la excitación (energía, inspiración original), la invención (o formación arquetípica) y la ejecución (o habilidad orgánica). En el interjuego de estos tres
elementos se encuentra la “imagen completa del mundo del arte”, mundo en el
cual si predominan los dos primeros tenemos la llamada “genialidad” y si
predomina el última, el “virtuosismo”. Pero la idea se pone más interesante
cuando falta alguna de ellos. Por ejemplo, si falta la excitación, el proceso
no podría comenzar, pero si solo encontramos este elemento nos queda meramente la
posibilidad transformar esa fuerza en un
deseo que posibilite solamente ser receptores del arte, sin capacidad de
producción; si falta la invención, las otras dos producen, sin duda, algo
carente de arte, o no habría lugar más que para la imitación o el plagio; si
faltara la habilidad orgánica, solo predominaría la inspiración, ya que la
invención no podría asimilarse a la ejecución. Sería tal vez un buen ejercicio
que cada uno pueda poner a prueba esta teoría pensando en un ejemplo cercano a
su propia cultura, sabiendo que en nuestros días el calificativo de “artista”
se utiliza sin demasiada rigurosidad.
La segunda idea se desprende entonces de la primera: el Arte
es la identidad de la inspiración –por medio de la cual la
expresión surge de la excitación interna- y
de la reflexión -por medio de la cual la expresión surge del “arquetipo”.
Por el otro lado, lo carente de arte es
la inmediata identidad de la excitación y la expresión, que se unen por un
vínculo inconsciente.
Pivoteando entre el clasicismo y el romanticismo, para Schleiermacher
–cuyo nombre significa “fabricante de velos”- el arte debe purificar las
pasiones, ya que hace “que llegue correctamente la plenitud de la moderación a
ser intuición”.
Lionel
F. Klimkiewicz
martes, 19 de febrero de 2013
UNA IMAGEN
No es verdad
que una imagen valga más de mil palabras. Menos aún cuando se trata de las
palabras de un gran escritor como Henry James. En su libro “La humillación de
los Northmore” publicado por Emecé –que dicho sea de paso, tiene un prólogo de
Borges- hablando sobre una pérdida, nos
regala la siguiente imagen:
“Durante los primeros seis meses se
preguntó qué era lo que ella misma podía hacer, y tuvo gran parte del tiempo la
sensación de que caminaba al lado de un río de rápida corriente sobre el cual
se alejaba flotando un objeto querido. Todo su instinto la empujaba a no
dejarlo escapar, a no perderlo de vista, a apresurarse por la orilla y
adelantarse a algún punto desde el cual pudiera extender el brazo y apresarlo,
y salvarlo. ¡Ah!, sólo seguía flotando; lo mantenía a la vista, porque el río
era largo, pero no descubría ningún punto adecuado para el rescate. Corrió,
vigiló, vivió con su enorme miedo; y todo el tiempo, a medida que disminuía la
distancia al mar, la correntada aumentaba perceptiblemente.”
Lionel
F. Klimkiewicz
miércoles, 30 de enero de 2013
MÚSICA
Hace unos meses, buscando un libro
por internet, me topé con una novela de Mishima llamada “Música”. Como no la conocía, al instante decidí comprarla, ya que
pensé que un libro dedicado a la música escrito por él merecía ser leído.
Semanas después, cuando el ejemplar cayó en mis manos, la sorpresa fue mayor,
ya que al abrirlo me encontré con un inesperado subtítulo que decía: “una interpretación psicoanalítica de un
caso de frigidez femenina”. Se instaló entonces en mí la cuota necesaria de
incertidumbre requerida para comenzar a leerlo, y lo hice sin perder tiempo.
A las pocas páginas me dí cuenta que
continuar requería sacarse esos tontos prejuicios que todos llevamos dentro:
Imagínense…el protagonista es un psicoanalista de los que comúnmente se conocen
en la jerga “psi” como postfreudianos, seguidor además del Daseinanalyse, que
no duda en citar a Freud, a Stekel y a Rogers y y que encima de todo…es
japonés, con todo su bagaje cultural de sincretismo religioso a cuestas. Vale
como ejemplo, la primera visita que le realiza Reiko, la que será la otra
protagonista de la novela. Ella consulta porque, según dice, “no puede escuchar
la música”, ante lo cual el dr. Shiomi no duda en prender una radio para
comprobar si era cierto…
Pero en realidad, esta escena casi
grotesca da pié al inicio de una historia llena de ironía e inteligencia, cuya
trama se va armando tan bien que no se ve apañada por el “caso clínico”
implícito en ella, ya que está construida por diversas escenas que van armando
un argumento en donde la sexualidad, la vida, la muerte y lo femenino se
conjugan con sutileza, hasta llevar a la novela a su punto máximo, que se
produce cuando… esperen un segundo… creo que para explicar lo que quiero decir
debo dar un rodeo. Es que en esos días, por diversas recomendaciones y
comentarios (casi todas venidas del “ambiente psi”, justamente) me dispuse a
ver la película “Shame”, la que a los pocos minutos de comenzada uno se da
cuenta de que es el típico film que hace al deleite interpretativo de algunos
psicólogos, sociólogos, psicoanalistas, filósofos, y otros “ólogos”: que el
Neurótico Obsesivo esto y aquello, que la sociedad de consumo tal cosa, que el
amor y el capitalismo tal otra… pero en síntesis, una película mala, sin trama,
predecible por donde se la mire, sin sorpresas. Pero quería llegar con este
rodeo a la cuetión que tal vez permita comparar este film con la novela de Mishima:
me refiero al tema del vínculo incestuoso. En la película “Shame” el asunto es
abordado con temor y patetismo, velando con tibias escenas de jueguitos
perversos, violencia y promiscuidad lo que en realidad no se anima a decir
respecto del vínculo verdadero entre la sexualidad, el erotismo y la muerte.
Mishima en cambio lo logra con destreza, llevando la trama al punto de poder
llegar a plantear la delgada frontera
entre lo repulsivo y lo fascinante, lo desasosegante y lo numinoso, lo
horroroso y lo sagrado, sin necesidad de caer en lo obsceno –algo nada fácil de
lograr- creando un argumento con la
astucia suficiente para que permita pensar si acaso lo que se ubica en esa frontera se
puede llamar “música”.
Se puede decir además que la novela
de Mishima está presentada como “un caso clínico”, pero pensarla así sería caer
en la trampa que con fina ironía propone el autor, ya que todos sus personajes
y circunstancias están para justificar su idea final, osada y profunda, y que a
diferencia del film en cuestión -en donde casi todas sus escenas sirven para
justificar un personaje- puede lograr un abordaje original de un tema muy
complejo.
Entre lo oído, lo visto y lo leído,
“Música” intenta arrancar una original nota
desde la disonancia de la vida humana.
Lionel Klimkiewicz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
